Más allá de las estrellas

de Marta Gil Polo y Albert Tola
Cia. Endurance

« Una noche soñé que Michael Jackson dejaba de ser él mismo para convertirse en un hombre gordo, que vestía sólo ropa azul tejana, tenía largos cabellos de color castaño, y que esperaba indiferente sobre un escenario. Al verle me salió por la boca: «Ya no es Michael Jackson. Michael Jackson ya no existe.« Al día siguiente me cayó en las manos un periódico con el titular: El rey del pop ha muerto. Me quedé helada. En aquel momento, se convirtió para mí en un mito de nuestro tiempo, un mito que habla de todos nosotros, de nuestra pérdida de inocencia, de nuestra pérdida de identidad, de nuestra perversión y sobre todo, de nuestra necesidad de magia. Michael Jackson me acompaña desde mi infancia, cuando al oir una canción suya, mi cuerpo se ponía a bailar. No he podido resistir la tentación de hacer un espectáculo sobre él.»

El espectáculo

En un espacio que representa el inconsciente de Michael Jackson, cuatro jóvenes, representantes de la voluntad de Michael, escenifican residuos de recuerdos a través de los cuales vemos confrontadas las dos caras de la neurosis: las debilidades emocionales propias de la neurosis y la creatividad sin límites de un genio y su gran necesidad de magia. Estos cuatro actores, en el paisaje del inconsciente del cantante, siempre son Michael Jackson, y a pesar de encarnar otros personajes que han influido en la vida del cantante, configuran el recuerdo que queda en el espíritu de este. Como si todas estas almas no fueran más que el producto de su imaginario.

Cuatro posibles dobles que quieren investigar la verdad sobre su muerte, que son a la vez él y todos los personajes que dominan sus recuerdos inician el espectáculo en clave de ensayo. Están preparados para esclarecer qué verdad rodeó su desaparición. Para saberlo viajamos a través de un recorrido asociativo, escasamente cronológico, sobre momentos de su vida que han quedado atrapados en el tiempo. Escenas de confrontación fuerte con su madre, su padre, Liz Taylor, algunos periodistas y los niños, únicos poseedores de la verdad.

Viajamos a través de su mundo interior a partir de un concepto espacial abstracto: un espacio blanco aislado por una caja negra. Una estrella blanca en una noche oscura, tal vez una vida que se ha encendido y apagado en un momento de la historia. Una puerta sobredimensionada que nos deja entrar en los momentos más secretos de su otro imaginario, aquellos donde Michael ha dejado de controlar y que ahora nos permite visitar con cuidado. Unos micrófonos, el objeto más cercano del cantante sobre los escenarios. Y poco más.

Cuatro actores vestidos con pocos elementos son una inspiración más que una copia del artista.

La crítica ha dicho:

…un espectáculo construido con agilidad y sinceridad sin errores … donde el espectador se deja llevar hasta la fiesta que fueron los años 80 …” “…los actores trabajan con verdadera energía, son dinámicos y divertidos… se defienden dentro del cuerpo perdido de un Michael Jackson de vida tragicómica que tropieza con un mundo que le rechaza.” Julietta Soulat, Arts & Loisirs.